Dios - La Madeja

Original de
Woody Allen

Dirección
Josune Iglesias

Reparto
Ana Suárez - Reina / Anaïs Nin
Andrea Lorente - Blanche / Coro
Ane Moreno - Carlota
Carolina García - Guardia / Crátino
Lydia Ruiz - Wendy
Irene Sánchez-Casas - Zeus / Coro
Mª Carmen Barace - Triquinosis
Mikel Martínez - Hepatitis
Nicolás Garrido - Diabetes
Pancho Capitani - Hombre / Coro
Rosa Beunza - Jenny
Tania Chávez - Mujer / Amo

Iluminación y sonido
Miguel Lucas y Nekane Etxaide

Producción
Laura Arive y Nicolás Garrido

Coreografías
Ane Moreno

Género
Comedia

Duración
75 minutos

Tipo de público
Adulto

Contacto
Miguel Lucas
616 324 010
info@teatrolamadeja.com
Dos antiguos griegos, uno autor y otro actor, discuten mientras buscan un final para la obra que van a presentar en un certamen de teatro. Este es el argumento de Allen para derramar en cascada sus particulares obsesiones: Dios, la religión, la muerte, el sexo, la comunicación… Y, aunque caótica, esta obra es como una madeja que se va devanando con más sentido del que parece. Si tiramos del hilo entenderemos:

Que Woody Allen ironiza acerca del teatro como industria poniendo en boca de sus personajes frases como “Eso es lo que el público paga por ver”, o “Han pagado para entrar”. Desde el origen del teatro (por eso nos sitúa en la Antigua Grecia) todos los dramaturgos se han movido con las mismas aspiraciones y se han visto subyugados de una u otra manera a las leyes del mercado y a los gustos de un público cambiante.

Entenderemos una vez más el eterno paralelismo entre las relaciones Dios- Hombre y Autor-Personaje. Cuando el personaje defiende su capacidad de elección, se empiezan a “suscitar serias cuestiones filosóficas”. Ocurre entonces que desaparece la autoridad del autor (Dios) y el personaje (el hombre) entra en crisis. La respuesta frente a esta muerte de Dios, directa en escena, es el caos, el absurdo. Nietzsche aplaude.

Y entenderemos también que Allen hace un guiño cómplice al teatro del absurdo eligiéndolo como género para esta obra. Con un lenguaje sin sentido que lleva a malentendidos entre los propios personajes y con diálogos evasivos que crean un efecto cómico y demuestran los límites de nuestra comunicación. Sustituyendo la estructura tradicional de planteamiento-nudo-desenlace por una ilógica sucesión de situaciones aparentemente sin sentido. En fin, la comedia desde la Antigua Grecia hasta los Hermanos Max o los Monty Python al más puro estilo Woody Allen.

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